Cómo limpiar oro blanco

Cómo limpiar oro blanco paso a paso

Las joyas de oro blanco son cada vez más comunes por su aspecto reluciente y las magníficas posibilidades de creación. Sin embargo, por ser un tipo especial de oro, requiere una limpieza específica. Nada de lo que preocuparse a través de estos consejos que queremos enseñarte, con productos de limpieza sencillos y habituales en casa.

Limpiar oro blanco es una tarea que podremos realizar una vez cada 6 meses, de forma que devolveremos el aspecto reluciente a todas nuestros anillos, pulseras y colgantes fabricados en este material.

Por su color y el uso diario de cremas, lociones y jabones, puede perder el brillo al crear capas cerosas. Con una limpieza sencilla y los pasos que te vamos a contar a continuación, limpiarás el oro blanco sin mucho esfuerzo.

Cómo limpiar oro blanco en casa paso a paso

Preparar un recipiente de agua caliente y añadir detergente o desengrasante

No nos casamos con ninguna marca. Para limpiar oro blanco en casa puedes utilizar detergente de platos o un desengrasante poco agresivo (nada de limpia hornos). La fórmula clásica de Fairy, Mistol o marcas blancas es más que suficiente.

Para la limpieza del oro blanco mezclaremos también unas pocas gotas de amoniaco. Removemos bien el agua y sumergimos las joyas durante un mínimo de 30 minutos.

Hay que tener en cuenta las incrustaciones que nuestras joyas puedan llevar como añadido en el oro blanco. Hablamos de piedras porosas (coral, esmeralda, y otras formas calcáreas). Dependiendo de los desengrasantes utilizados, puede afectar a su brillo natural, por lo que se recomienda no sumergirlos o utilizar solo amoniaco.

Cepillado para limpiar el oro blanco

Ahora viene el turno de utilizar un socorrido cepillo de dientes para frotar toda la superficie del oro blanco. Es interesantes buscar un cepillo de dientes normal, con cerdas normal y no muy rígidas.

Cogemos la pieza que queramos, previamente sumergida en la mezcla de detergente y amoniaco, y frotamos bien todas las partes. De esta forma eliminaremos cualquier agente ceroso o grasa que haya quedado pegada a la superficie del oro blanco.

La temperatura del agua es importante, ya que con un poco más de calor la grasa salta mucho más fácil.

Volvemos a sumergir y una vez hayamos limpiado todas las piezas de joyería, aclaramos con agua normal.

Secado de las piezas

Con ayuda de papel higiénico, trapo de microfibra o cualquier paño de algodón, secaremos la mezcla y comprobaremos que no haya quedado ningún resto de suciedad. Si mientras secas frotamos ligeramente, daremos brillo a la joya.

Importante que el paño sea de algodón o microfibra, para evitar rayar cualquier pieza.

Limpiar oro blanco con cepillo

Recuperar el brillo perdido

Limpiar oro blanco con detergente y amoniaco no va a hacer que la pieza recupere su brillo resplandeciente original. Con el paso del tiempo, el material sufre pequeñas oxidaciones que lo oscurecen. Sin embargo, nada que no se puede recuperar, pero con productos algo más profesionales.

La duración del brillo depende de cada joya y la persona que las lleve. En concreto, su producción de grasa a través de la piel. El oro blanco suele irse con mayor rapidez en los anillos que en las pulseras o los pendientes, ya que estamos continuamente frotándonos las manos y utilizándolas para todo tipo de situaciones.

El oro suele bañarse con rodio, un metal de color blanco que caracteriza el color final de la joya. Por ello, para volver a sus orígenes, nada mejor que utilizar este elemento para recuperar el color original.

Sin embargo, esta limpieza está solo aconsejada para profesionales, ya que no es tan fácil tratar con el rodio y limpiar cada una de las joyas.

De forma general, recuperar el brillo original de un anillo con rodio cuesta entre los 15€ y 25 €, dependiendo de la cantidad de superficie a cubrir y las incrustaciones que pueda llevar.  Se suele hacer en un plazo de 1 semana como norma general para la mayoría de las joyerías especializadas.

Conservar oro blanco en casa

Por último, una vez realizada la limpieza del oro blanco, vamos a hablar de la mejor opción de conservación. Para mantener en perfectas condiciones nuestra pieza de joyería sin tener que limpiar con mayor frecuencia, alejaremos las joyas de oro blanco de las de plata.

  • Hay que evitar usarlas cuando nos bañamos en piscinas (por el contenido en sales y cloro) o cuando utilizamos detergentes antigrasa muy agresivos, como los que se utilizan para limpiar electrodomésticos.
  • Si se puede, es conveniente no juntar las joyas en un sitio que puedan rozarse durante el desplazamiento. Si es una cajita que nunca movemos, no habrá ningún problema.
  • Reducir el contacto del oro blanco con sustancias químicas abrasivas.

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