El aluminio blanco se ha convertido en una opción cada vez más elegida para ventanas, muebles y cocinas de nuestra viviendas. Un material de poco peso, resistente y económico. Sin embargo, con el paso del tiempo se puede ir oscureciendo o coger manchas difíciles de eliminar.

En este artículo te contamos algunos consejos prácticos para limpiar aluminio blanco sin mucho esfuerzo, utilizando para ello materiales sencillos de obtener y habituales en la limpieza diaria de nuestra casa.

Una de las partes de la vivienda donde más se suele usar el aluminio blanco es en las ventanas o puertas de galería y acceso al patio. Por ello, hablamos de superficies expuestas cambios bruscos de temperatura entre la noche y el día, así como humedad, golpes y exposición solar plena.

Por suerte, este material es sencillo de limpiar y abrillantar, especialmente si escoges los medios adecuados y los productos de limpieza idóneos, como los que te vamos a recomendar a continuación.

Cómo limpiar aluminio blanco en casa

Cómo limpiar el aluminio blanco que amarillea

El aluminio lacado, con el paso del tiempo pierde su color original y adquiere tonalidades más amarillas, fruto de la oxidación. Sin embargo, para limpiar aluminio blanco y recuperar su brillo original no es necesario recurrir a productos abrasivos o utensilios especiales.

Recuperar el brillo con bicarbonato de sodio

La recuperación del brillo original se puede realizar con un elemento muy conocido en la limpieza, el bicarbonato de sodio.

Solemos utilizarlo para limpiar electrodomésticos y superficies bastante susceptibles a ensuciarse, como el horno, el microondas o el frigorífico. Ahora también puedes ahorrar bastante dinero utilizándolo para limpiar el aluminio blanco de puertas, ventanas y electrodomésticos.

Para ello, añadiremos en un barreño un poco de producto hasta formar que se quede una lechada de color blanco, al que podremos añadir sal para aumentar su potencial de limpieza. Para frotar la superficie, utiliza una esponja, de forma que evitarás que pueda rallarse.

Haz movimientos circulares hasta que notes que se va recuperando el color y brillo original.

Uso de pasta de dientes

Un producto habitual de nuestra limpieza diaria personal es la pasta de dientes. Además de eliminar la placa de nuestros dientes, también puede utilizarse para limpiar aluminio de color blanco.

Para ello, debes realizar la misma operación que con el bicarbonato de sodio, creando junto con el agua una lechada algo espesa que aplicaremos, de forma circular y con una esponja, sobre la superficie a limpiar.

Este método es un poco más caro que el bicarbonato de sodio pero realmente efectivo para recuperar el brillo original de este material lacado.

Una vez hayas limpiado toda la superficie, no te olvides de enjuagar con un trapo los restos que puedan haber quedado tanto de bicarbonato de sodio como de pasta de dientes.

Leer más: cómo limpiar aluminio paso a paso

limpieza de aluminio color blanco

Recomendaciones generales para limpiar aluminio blanco

Secar después de limpiar

El aluminio blanco es muy agradecido cuando se limpia con un paño limpio, ya que evitamos que se formen las típicas manchas de agua que, debido al color blanco, se ven muy bien.

Utiliza amoníaco para manchas difíciles

Cuando se quedan pegados restos de grasa de aceite o manchas pegatosas difíciles de limpiar, la mezcla de amoniaco y un poco de jabón de platos es realmente efectiva para eliminarla. Lo podemos limpiar con una esponja para limpiar platos, con la parte que más raspa, pero evitando utilizar materiales que puedan rallar o lijar la superficie de aluminio.

El vinagre también es un limpiador efectivo

Para manchas difíciles, también puedes sustituir el amoniaco por vinagre, un agente limpiador algo menos efectivo pero no produce gases tan tóxicos y molestos como el primero.

Manchas imposibles de eliminar

Cuando ya hemos probado de todo y es imposible eliminar esa mancha histórica en nuestro aluminio blanco, podemos recurrir en última instancia a la cera para pulir vehículos. Aplicamos la cera directamente sobre la mancha y frotamos.

Evita la lana de acero

El estropajo de lana de acero, si frotamos con cierta fuerza, crea microralladuras casi imperceptibles a la vista pero que, con el tiempo, se observan según los rayos de luz. Esto causa imperfecciones graves en el aluminio y elimina por completo su brillo.

En lugar de esto, puedes utilizar estropajo de fibra.

Consejos adicionales

Si vas a limpiar aluminio blanco no te olvides seguir estos consejos que te ayudarán durante todo el proceso:

  • Para conseguir el brillo deseado, la mejor forma es frotar y eliminar marcas de dedos y restos de grasa
  • Si tienes ventanas de aluminio, cuando llueva es recomendable cerrar la persiana para evitar manchas de gotas.
  • Evitar estropajos duros o agresivos para no producir microralladuras.

¿Cómo limpiar aluminio blanco en diferentes superficies?

Según la superficie destinada de este material, podemos utilizar un tipo de limpieza u otro. Sin embargo, si quieres hacer las cosas simples, con los consejos anteriores será más que suficiente para conseguir un aluminio limpio y con brillo.

Aluminio blanco de las ventanas y puertas

Este es el más común, ya que es un material que aisla bastante bien y es frecuente verlo en ventanas. Para su limpieza, utiliza detergente desengrasante y con ayuda de una esponja o con una bayeta de microfibra, frotaremos hasta eliminar las manchas.

Con un trapo de algodón o también de microfibra, enjuagaremos y secaremos el aluminio.

Electrodomésticos

Algunos electrodomésticos como el microondas o el tostador pueden estar fabricados de este material. Para limpiar aluminio blanco de este origen, utilizaremos un estropajo de fibra habitual para fregar los platos, y un poco de jabón.

Estos dos elementos son especialmente interesantes cuando se nos quedan restos de comida pegados a la superficie.

Muebles

Para limpiar muebles de aluminio blanco, podemos utilizar o bien amoniaco diluido en agua o bien vinagre diluida en agua. Frotaremos suavemente con una bayeta hasta eliminar cualquier resto de grasa o mancha que haya quedado impregnada en la superficie.

Otras limpiezas de materiales

 

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